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Su ubicación está en la ciudad de Táriba, Edo. Táchira,
en la Basílica menor de Nuestra Señora de La Consolación.
En 1560 dos padres Agustinos venidos del Nuevo Reino de Granada llegan
a Táriba, llevando de San Cristóbal una tabla con la imagen
de nuestra Señora de la Consolación.
En 1600 se construye una ermita para la veneración de la excelsa
Virgen. Desde entonces para acá, Nuestra Señora de la Consolación,
es el centro devocional de Táriba, y la más preciada reliquia
de sus buenas y cristinas gentes.
El 15 de agosto se celebra su fiesta, con solemne Pontifical y sermón
de circunstancias. Y es entonces cuando el amor a Nuestra señora
de la consolación se desborda por todas partes, lleno de unción
de fe y de esperanza, y cuando la piedad de tachirenses, de venezolanos
y de muchos colombianos abre caminos de luz para venirse a postrar a sus
plantas maternales.
Allí esta ELLA, la Reina, la Madre, siempre es trance de amor y
de entrega, recogiendo los dolores de los hombres para devolverlos trocados
en alegría o en alivio. Por eso hasta su trono, joya y relicario
del arte de oro y rutilantes piedras preciosas, vienen todas las gentes
con tranquila confianza: los nobles y los hijos del pueblo, los obreros
y lo menestrales, los ricos y los pobres, los inteligentes y los rudos
los empleados y los buenos campesinos que el día de sus fiestas
se visten de gala, y recogen las primicias de sus mejores cosechas y rasgan
con las manos briosas las cuerdas del cuatro y de las guitarras, para
venirle a decir a la Madre las Càntigas de su amor limpio y sin
mancha.
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